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Polybia Paulista 1 El veneno de la Polybia paulista, una avispa originaria de Brasil, podría tener aplicaciones para tratar el cáncer. Científicos brasileños y británicos estudian cómo actúan ciertas moléculas de la toxina de la avispa contra las células cancerosas. Al parecer, cierta molécula es capaz de diferenciar entre las células cancerosas y las células sanas, atacando sólo a las primeras.

La picadura de la paulistinha (Nombre con el que se le conoce en Brasil) se distingue por ser en extremo dolorosa. Su veneno es tan potente y tan complejo que desde hace años había llamado la atención de distintas comunidades científicas. Se han descubierto un centenar de proteínas y péptidos, se sospecha que aún quedan muchas por descubrir.

Uno de los péptidos tiene propiedades antibacterianas que permite a la paulistinha mantener sus nidos a salvo de diversos microorganismos, de ahí el interés en su veneno. Científicos chinos descubrieron que este péptido llamado MP1 también ataca a las células cancerosas de ciertos tipos de cáncer. Investigadores de la Universidad Estatal Paulista e investigadores de la Universidad de Leeds han descubierto cómo hace este veneno para distinguir entre las células cancerosas y las sanas.

Joao Ruggiero Neto, coautor del estudio explica que:

“Los péptidos de todo veneno generalmente son citotóxicos [Tóxicos para las células] pero el MP1 no lo es, y tiene una potente actividad bactericida…Tanto la acción bactericida como la antitumoral están relacionadas con la capacidad de este péptido para inducir filtraciones en las células al abrir los poros o fisurar la membrana celular.”

Explica también que el MP1 es catiónico (tiene carga positiva) y tanto las bacterias como la membrana de las células con cáncer tienen lípidos aniónicos (con carga negativa), por lo que la atracción electroestática es la base de la selectividad.

La hipótesis de los científicos es que el veneno distingue las células cancerosas de las sanas gracias a los distintos tipos de lípidos que hay en las membranas celulares. Mientras que los líptidos como la fosfatidilcolina se concentran en la parte interior de la membrana en las células sanas, en las células cancerosas aparecen desplazados hacia afuera, así es como el veneno de la paulistinha diferencia qué células están sanas y qué células no.

Añade Paul Beales de la Universidad de Leeds:

“Las terapias contra el cáncer que atacan por la composición de los lípidos de la membrana celular podrían suponer una nueva y completa clase de fármacos anticáncer…Podría ser de gran utilidad en el desarrollo de nuevas terapias combinadas, donde se usan diversos fármacos simultáneamente para tratar el cáncer, atacando diferentes partes de la célula cancerosa a la vez”

Los investigadores han recibido financiación del Gobierno de Brasil y de la Comisión Europea. El objetivo es seguir probando la capacidad selectiva del MP1 en cultivos celulares y posteriormente en animales.

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